miércoles, 12 de junio de 2019


CRECIMIENTO CERO
Hace pocos días, el Fondo Monetario Internacional publica un informe y ajusta el crecimiento económico previsto para el Ecuador al 0%, menor al previsto anteriormente a inicios de 2019 que era del 0,1%. Malas noticias para el país, puesto que un crecimiento del 0% con un crecimiento mínimo de la población significa un Producto Interno Bruto per cápita inferior, es decir, menos ingreso promedio por habitante, estancamiento del empleo, persiste el subempleo y desempleo, persiste el 60% de la población en la informalidad, menos consumo, menos ahorro interno, menos estímulos para la inversión, malas perspectivas de crecimiento económico a futuro y caída probable de las tasas de interés (al menos de acuerdo a la teoría de oferta y demanda y curvas IE-LM) para iniciar un ciclo peligroso de estancamiento o recesión, contrario a lo que todos desearíamos: un crecimiento económico sostenido e ingresar en un circulo virtuoso de la economía.
Las causas son múltiples y tienen que ver con la sensibilidad y hasta vulnerabilidad de la economía ecuatoriana dependiente de los ingresos petroleros y exportación de productos primarios, lo cual significa dependencia de la evolución de los precios en el mercado internacional.
La guerra comercial entre Estados Unidos y China y las restricciones derivadas por el cerco alrededor de Irán conllevan una reducción del crecimiento económico mundial y una reducción de las transacciones comerciales y financieras internacionales al implementarse lo que vendrían a ser políticas proteccionistas y aislacionistas tal como sucedió en el período de entreguerras en el siglo XX, con las consecuencias nefastas que todos hemos conocido en los libros de historia y posteriores experiencias vividas a consecuencia de crisis y guerras mundiales. En tales circunstancias, países con sistemas económicos sensibles y modelos extractivistas como el Ecuador serían sin lugar a dudas entre los más afectados ante una reducción de la demanda mundial de petróleo y productos básicos y caída de sus precios.
La evolución de la política y proceso de integración europeo tampoco ayudan a superar la coyuntura económica. En efecto, Europa atraviesa por un período de choque entre dos corrientes en disputa que pone en peligro o al menos sumerge en una crisis profunda su proceso de integración. En primer lugar, una corriente privatizadora de la “gestión” del Estado, es decir, el giro hacia un Estado-empresa utilizando o implementando técnicas de gestión empresarial en el ámbito de la política y administración pública, aplicando criterios de eficacidad y utilidad en detrimento o excluyendo la simbología política propia del discurso político populista ya sea de izquierda o de centro o de derecha. Es el caso de Macrón, Trump, Erdogan, Berlusconi, (incluso Macri en Argentina) y hasta la misma Canciller de Alemania Ángela Merkel (basta con estudiar la crisis griega para entender los intereses que condicionaron las soluciones implementadas en ese país) entre otros, quienes, a pesar de las diferencias en la edad, características sicológicas, personalidad, estilo, contexto y experiencias laborales y profesionales, se han inclinado e inclinan por una racionalidad técnica que margina las reivindicaciones democráticas, cayendo en manos de un decisionismo que desemboca en un aislacionismo, en algunos casos, o en un desencanto general del modelo neoliberal con las consecuencias que vivimos en las últimas elecciones al parlamento europeo; un declive de los partidos tradicionales y un fortalecimiento de los partidos ecologistas (según encuestas recientes, el partido de los verdes se ha convertido en la primera fuerza política en Alemania, quitándole el liderazgo a la coalición CDU-CSU de la Canciller Merkel) y de los partidos de extrema derecha (que han obtenido el 25% de los diputados en el parlamento europeo, y se han convertido en la tercera fuerza política en Alemania) e independentistas.
En otras palabras, han cobrado fuerza las organizaciones políticas ya sean independentistas, extremistas de derecha o ecologistas, opuestas al modelo neoliberal, quienes exigen cambios radicales en los modelos políticos y económicos que pueden llevar a un colapso del proceso de integración europeo y aislamiento de los países en el sistema internacional con graves consecuencias institucionales (¿sobreviviría la Organización Mundial del Comercio?) económicas y sociales a nivel global.
La crisis comercial entre China y Estados Unidos y los cambios radicales en las estructuras políticas e institucionales en la Unión Europea son problemas que afectan a tres de los cuatro primeros socios comerciales del Ecuador, Estados Unidos el primero, la Unión Europea el segundo, y China el cuarto después de los países del bloque andino, lo que enciende alarmas para redefinir estratégicas en forma inmediata, sin caer en el eterno revisionismo y diagnostiquismo de siempre.
En vista de los tiempos entre causas y efectos, es indispensable y urgente definir políticas y tomar decisiones (Planificación Estratégica) que permitan formular programas de acción con objetivos y metas productivas claras, establecer temporalidades en un plazo de uno a cinco años (Programación), e incorporar en el nuevo presupuesto lo que corresponde al primer año de responsabilidades institucionales en la implementación de dichos programas y proyectos estratégicos (ejecución), centrando esfuerzos en la generación de valor agregado y del empleo, que nos impida caer en las típicas contradicciones y crisis de los Estados de bienestar  que no priorizan la generación de riqueza y solo priorizan su redistribución.
Ecuador tiene que ingresar en un programa de alianzas estratégicas consensuadas con los sectores productivos privados, de disciplinamiento del trabajo productivo, fomento del ahorro y la inversión, generación de valor agregado y saneamiento institucional, de lo contrario, el impacto de la crisis se sentirá con enormes sacrificios derivados.
Incurrir en nuevo endeudamiento y mantener el gasto público y privado como medidas anticíclicas sería el peor error del siglo XXI, pues Ecuador no cuenta con capacidad productiva y competitiva ociosa para responder a un incentivo por la vía del gasto. Lo que fue una política exitosa en los Estados Unidos y Alemania en la década de los treinta del siglo XX solo traería inflación e incremento de la deuda y servicio de la deuda que no podrían ser atendidos. Trabajo, ahorro e inversión interna y externa son la solución a largo plazo y única vía de salida en el contexto nacional e internacional que se proyecta, así no sea la decisión políticamente correcta.
Harry Martín Dorn Holmann
Junio, 2019.

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